Las abejas se enfrentan a grandes amenazas.

Aprende acciones al alcance de tus manos para ayudarlas.

Las abejas son los guardianas silenciosas de nuestro ecosistema. Sin embargo, se enfrentan a grandes amenazas como la destrucción de su hábitat, el uso indiscriminado de agroquímicos, la idustrialización de la agricultura y la apicultura, el cambio climático y la falta de conciencia sobre su importancia. Imagina un mundo sin plantas, sin frutas ni vegetales. Un mundo en el que la belleza de los paisajes se desvanece y el ciclo de vida se ve amenazado. Esto podría convertirse en nuestra realidad si las abejas y otros polinizadores desaparecen.

PERDIDA DEL HÁBITAT.

La amenaza más grande que enfrentan las abejas, los polinizadores y en general la biodiversidad en el mundo es la pérdida del hábitat.

La principal causa de la destrucción del hábitat natural de las abejas es la acción humana. Ya sea por el crecimiento de la frontera agrícola y ganadera o por la presión del crecimiento de las áreas urbanas.

Las tasas de deforestación son muy altas y la fragmentación de los ecosistemas boscosos en los distintos pisos climáticos hace que se rompan las cadenas de vida.

Para las abejas nativas la pérdida del hábitat es particularmente crítico ya que muchas especies han desarrollado en su evolución, estrechas relaciones con la flora local. Cuando ésta se pierde el riesgo en la subsistencia para ellas aumenta radicalmente.

Otra forma de pérdida del hábitat relacionada en gran medida a la acción humana son los grandes incendios forestales para desmontar o “liberar” terrenos. Estos tienen un impacto radical en las abejas porque no solo se pierden grandes áreas de bosques en donde alimentarse sino que los nido silvestres están directamente en riego de perecer ante a las llamas.

La recuperación de estos zonas quemadas sueles darse para la siembra de pastos con fines ganaderos o monocultivos. Ninguno de los dos reemplaza al bosque como fuente de alimentación, lugar de anidación y espacio de reproducción.

Mucha de las áreas perdidas por la expansión de las zonas urbanas y urbanizaciones campestres cuando tienen algún programa de reforestación y arborización, si es que lo tienen, gira en torno a un número muy limitado de especies ornamentales, usualmente foráneas, con escasa producción de alimento para las abejas.

Estos espacios que se recuperan como zonas verdes podrían amortiguar un poco la pérdida del hábitat natural. Pero como son constantemente podados y limpiados, bajo la idea de la homogeneidad, son espacios que no aportan gran diversidad de plantas para la alimentación y mucho menos para la anidación de las abejas y otros polinizadores.

El factor común de todos estos procesos de la pérdida del hábitat es la reducción de la biodiversidad. Sea de manera radical con la sustitución de zonas boscosas por monocultivos agrícolas y ganaderos. O por la introducción de un número reducido de especies, normalmente extranjeras, a los jardines privados.

Es clara la diferencia de perspectivas. Para las abejas lo idea es un ambiente biodiverso. Para muchos humanos es un matorral desordenado lleno de malas hierbas.

La perdida de espacios para nidos como matorrales, hierba alta, agujeros, tierra expuesta, hojarasca o madera apilada hace que las abejas tengas que anidar cada vez más en los entornos habitados por humanos.

SI bien las abejas siempre encuentran peligros en el medio silvestre, los humanos son implacables cuando se trata de la convivencia con las abejas.

Aunque sean animales protegidos por las leyes no es tan común que se realicen rescates o extracciones controladas.

En su gran mayoría los nidos de abejas son arrasados directamente con fuego, productos químicos o destruidos para conseguir la miel o el polen.

AGRICULTURA INDUSTRIAL Y USO DE AGROQUÍMICOS.

Aunque es directa la relación entre la pérdida del hábitat frente al avance de la frontera agrícola y ganadera este no es el único o peor desafío que enfrentan las abejas.

Las grandes producciones agrícolas industrializadas y los espacios dedicados a la ganadería extensiva significan para las abejas y otros polinizadores inmensos desiertos verdes durante casi todo el año.

El monocultivo o los cultivos y potreros poco biodiversos solo ofrecen alimentación a las abejas en las temporadas de floración durante cortos periodos de tiempo. El resto del año estos espacios no ofrecen recursos suficientes para mantener sus reservas de néctar o polen.

Incluso donde hay zonas que integran franjas de amortiguación con espacios boscosos biodiversos, el gran peligro que representa la agricultura para las abejas radica en el uso intensivo de productos agroquímicos como pesticidas, fungicidas y herbicidas.

El uso de pesticidas agroindustriales es una de las grandes causas de muerte en las abejas. Normalmente los químicos usados en los cultivos tienen propiedades que matan a las abejas y otros polinizadores en el primer contacto. Literalmente las fuentes de alimentación son venenosas para quienes las polinizan.

Si bien esto es terrible, es lo menos malo, ya que solo mueren los individuos que están visitando las plantas mientras el químico hace efecto.

Con otros productos menos letales sucede que las abejas llevan el polen y néctar contaminados a la colmena, afectando así a toda la colonia y generando muertes masivas. Es usual en estos casos encontrar miles de abejas muertas a la puerta de la colmena.

Otros agroquímicos como los neonicotinoides y otras tecnologías de manipulación transgénica de las plantas tienen un efecto de bajo impacto, no letal. Sin embargo hay estudios que han demostrado el efecto a largo plazo en las abejas como la pérdida de vitalidad, sensibilidad a las enfermedades e incluso se lo relaciona con el Síndrome del Colapso de las Colonias de apis melifera.

La mayoría de estudios sobre el impacto de los agroquímicos se ha realizado en la abejas de la miel, apis melifera. Sin embargo no son tantos los estudios sobre otras especies de abejas nativas y abejorros. Los efectos en las comunidades nativas de polinizadores puede ser catastrófico para el medio ambiente y la biodiversidad, el problema es que es muy difícil de estudiar.

A pesar del papel fundamental de las abejas en el proceso de la polinización se enfrentan al uso excesivo masivo e indiscriminado de pesticidas y herbicidas agroquímicos. El equilibrio de la polinización está en peligro, porque las mismas plantas de las que toman el polen y el néctar son bombas tóxicas que afectan directamente la salud de las abejas.

APICULTURA Y POLINIZACIÓN INDUSTRIAL A GRAN ESCALA.

Pareciera que la apicultura pudiera ser la solución a los problemas de las abejas, pero en algunos casos hace parte del problema. Cuando un apiario sobrepasa un número manejable de colmenas, el equipo de apicultores encuentra mucha dificultad para trabajar con las abejas de forma adecuada y cuidadosa.

Aunque no se tenga mala intención, cuando los apiarios cuentan con cientos o miles de colmenas, los apicultores ya no pueden revisar con atención y calma cada una de ellas. El trato se ve inmediatamente degradado por el afán y la necesidad de abarcar el mayor número de colmenas a la mayor velocidad posible.

En estos casos el cuidado y el lugar central del bienestar de las abejas queda de lado para atender a una operación rentable que afecta profundamente la salud de las abejas.

Sin embargo el trabajo de la apicultura industrial no se reduce a la extracción de productos derivados de la colmena. La actividad apícola más importante para la humanidad es la polinización de cultivos por insectos a nivel industrial.

La polinización de los grandes monocultivos alrededor del mundo es hecha en su mayoría por abejas y abejorros. Por la naturaleza de los monocultivos estos sembrado requieren la migración de cientos de miles de colmenas en las temporadas de floración.

Esta polinización migratoria es un proceso complejo. Si bien es la responsable del mantenimiento de la gran industria alimentaria y del constante flujo de alimentos especialmente para nuestras ciudades. También es uno de los factores claves para el colapso global de las abejas.

En estas operaciones siempre se expone a las abejas a niveles de estrés muy grandes, ya que las abejas no han evolucionado para estar en nidos móviles ni cambiar abruptamente de lugar.

También quedan a merced de accidentes en el transporte, robos y abandonos. Además de las enfermedades que se esparcen cuando se mezclan y aglomeran colmenas de lugares muy distintos en áreas muy cercanas. Esto sin mencionar las altas tasas de pesticidas y herbicidas que se esparcen en los monocultivos que polinizan.

El Cambio climático es una de las grandes amenazas que enfentran las abejas.

El cambio climático también representa una amenaza importante para las abejas y otros polinizadores. La variación y radicalización en las temporadas de lluvias y sequías son especialmente críticas para la supervivencia de las abejas.

Las largas temporadas de sequía reducen notablemente la producción de néctar y polen en las plantas. Esto hace que la recolección de alimento sea una tarea ardua para las colonias. Al tener que visitar un rango más amplio de flores para poder recolectar suficiente alimento y alimentar tanto a las crías como al resto de la colonia.

Las abejas usualmente acumulan reservas de alimento para poder reproducirse y sobrellevar las temporadas invernales. Sin embargo, si la ventana de floración activa se reduce por las sequías y las temporadas lluviosas, la supervivencia de la colmena está en riesgo.

Cuando las temporadas de lluvia son muy fuertes las abejas también encuentran grandes dificultades para buscar alimento. La misma lluvia es un factor de alto riesgo para volar y el néctar es lavado por el abundante agua.

Estas temporadas extremas de lluvia y sequía también pueden ser una amenaza directa para las abejas. En los escenarios de clima extremo relacionados al cambio climático los incendios y las inundaciones son más frecuentes y fuertes.

Los incendios forestales pueden destruir directamente los nidos, además las grandes zonas quemadas tardan mucho tiempo en ser de nuevo un hábitat sustentable para las abejas, dejándolas prácticamente sin ningún recurso para alimentarse.

También las inundaciones tienen un efecto dramático en la vida de las abejas. Es común ver apiarios o meliponarios arrasados por la fuerza del agua o cientos de colmenas sumergidas en el agua por una creciente. Las abejas nativas también sufren la misma suerte ya que muchas especies anidan al nivel del suelo.

EL PAPEL DE LAS APIS MELIFERAS.

Las abejas se enfrentan a grandes amenazas a nivel global que las exponen como nunca antes a un declive y colapso de su existencia.

Si bien se ha notado un aumento generalizado en el número de colmenas de apiarios comerciales, también se ha identificado una tendencia al alza de mortalidad de colmenas.

Desde la aparición del fenómeno del Síndrome del Colapso de las Colonias, alrededor de 2004, la tasa de mortalidad de abejas meliferas ha ido en aumento. Este año (2023) en los estados Unidos murieron casi el 50% de todas las colmenas.

Las abejas tanto apis mellifera como muchas meliponas pueden no estar enfrentadas a una extinción directa, ya que son reproducidas como animales de producción. Sin embargo son importantes porque son el barómetro de la salud de muchos otros polinzadores.

Es a través de ellas que podemos reconocer rápidamente la salud del ecosistema y la salud del resto de polinziadores.

Explora acciones al alance de tus manos para proteger las abejas.

Aunque el impacto de las acciones personales sobre el cambio climático no son trascendentales a nivel global, tu acciones son claves para ayudar a la comunidad local de abejas y polinizadores.

En tiempos de sequía puedes disponer de un bebedero para abejas y polinizadores. Aunque no lo creas la presencia de una fuente de agua limpia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para mucho animales incluyendo insectos, pequeños mamíferos, aves y reptiles.

Intenta sembrar un jardín biodiverso que ofrezca ventanas de floración más amplias durante el trascurso del año. La disponibilidad forrajes como las flores de trébol o diente de león, puede servir de sostenimiento a las comunidades locales de abejas.

Hay algunas acciones que están al alcance de tus manos que pueden ayudar a las abejas.

Puedes incentivar zonas de reserva para flora y fauna silvestre. Puedes apoyar y generar iniciativas de protección de zonas silvestres en lugares como urbanizaciones, zonas verdes colectivas e incluso el parque de tu barrio.

Explora nuestros videos en instagram para seguir conociendo sobre el maravilloso mundo de las abejas.

Referencias

Científicos alertan sobre la muerte de abejas en Latinoamérica.

Monitoreo de pérdidas de colmenas.

El declive de las abejas.

La apicultura se ha adaptado al cambio climático.

Sequía y cambio climático: ¿Qué riesgos generan para las abejas?

EL CALENTAMIENTO GLOBAL ESTÁ MATANDO DE CALOR A LAS ABEJAS Y ABEJORROS.

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